El tabú de las violaciones a hombres

“Habíamos salido a tomar con los panas, cuando, en un semáforo, nos entran varios hombres en el carro, nos golpearon salvajemente a mi novia y a mi, nos llevaron a un descampado, nos asfixiaron con las ventanillas del carro para mantenernos inmóviles, nos torturaron y nos violaron a los dos, uno detrás de otro, al final nos tiraron desnudos en el descampado y se llevaron el carro”.

Anónimo.

Esta es una historia real ocurrida recientemente en Venezuela, de unas personas cercanas que, por una cuestión de privacidad, no quieren desvelar su identidad. Una historia que se repite y crece exponencialmente a lo largo y ancho del mundo y de la que nadie, o casi nadie habla.

No hay más que hacer una búsqueda en Google “violación homosexual, “violencia sexual homosexual/gay”, “violación hombre hombre”, y la mayor parte de lo que Google muestra es PORNOGRAFIA. Algo muy sorprendente y curioso, dado que muchísima gente que nos enfrenta cuando denunciamos la relación directa en la actualidad de la pornografía con el incremento de la violencia sexual, nos sale en defensa del porno como libertad y usan justamente esta excusa -“Y qué hay del porno gay, el porno gay es violento, si el porno influyera tanto en la gente habrían muchas más violaciones homosexuales…”

 Pues resulta que esas violaciones se dan, aunque no se hable de ellas y sea un tema tabú del que ni las propias víctimas quieren hablar. Se dan como forma de bullying en los colegios, se dan como forma de castigo y tortura en las guerras y en las zonas de conflicto, se dan como forma de humillación y como forma homófoba correctiva de la homosexualidad, se dan en el porno y la prostitución gay, y se dan también en parejas homosexuales. Y todas ellas siguen siendo el resultado de una sociedad patriarcal que educa en una masculinidad tóxica y depredadora.

 Una cosa es cierta, y es que la violencia sexual contra mujeres y niñas no deja de crecer año tras año, especialmente desde hace dos décadas a esta parte, cosa que muchos expertos achacan al consumo de pornografía cada vez más violenta desde edades cada vez más tempranas, y exactamente lo mismo está ocurriendo con la violencia sexual ejercida contra hombres y niños a manos de otros hombres.

Es hora de romper el silencio.


Nota:  Si has sido víctima de violencia sexual por parte de otro hombre y quieres contarlo, sea de forma anónima o no, no dudes en escribirnos: plataforma.antipatriarcado@gmail.com.

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